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Ambliopía: El parche no es suficiente

Niño se tapa ojo con la mano

La ambliopía, el ojo vago, afecta a una de cada treinta personas. Es, pues, un trastorno importante estadísticamente y en nuestras consultas atendemos casos muy a menudo.

La ambliopía empieza cuando se produce un fallo en la visión binocular que acostumbra manifestarse en la etapa infantil. Un ojo falla y la reacción del cerebro, ante la desigualdad de las señales que recibe de uno y otro ojo, se adapta de modo que suprime la información de uno de ellos, el ojo amblíope. Para evitar la confusión, el cerebro suprime la imagen del ojo afectado. 

La reacción cerebral de la supresión del ojo afectado tiene consecuencias: Se reduce la agudeza visual en un ojo, disminuye la percepción de profundidad (a veces hasta desaparecer), empeoran los movimientos oculares, se reduce la capacidad de procesamiento visual y se ve afectada la coordinación ojo-mano.

Para que nuestra visión procese bien la información en tres dimensiones son necesarios ambos ojos. Al suprimir el cerebro la información de uno de ellos, perdemos la visión estereosópica, la visión tridimensional. Los efectos descritos son consecuencia de esta circunstancia.

¿Cómo solucionamos el problema?

La solución tradicional a la ambliopía parte de una obviedad: Si el cerebro suprime la información de un ojo, lo que podemos hacer es anular el ojo sano para que, de este modo, forcemos la actividad del ojo amblíope para que este mejore sus prestaciones. Es lo que se hace con el uso del parche, que tan habitual era años atrás.

Solo cuando la complejidad de la ambliopía se aborde con un modelo integral de rehabilitación de la visión y su desarrollo, los pacientes tendrán la oportunidad de obtener resultados satisfactorios en el tratamiento de la ambliopía. La mejor atención para los pacientes con ambliopía va más allá del parche.

No es que el parche no funcione. De hecho, los estudios científicos confirman que la prescripción del parche (lo llamamos terapia de oclusión), puede mejorar de forma moderada la agudeza visual del ojo amblíope. Sin embargo, existen también evidencias científicas que demuestran también la existencia de efectos secundarios negativos. Y se ha demostrado también que las mejoras remiten una vez terminado el período de uso del parche. En definitiva, el parche mejora temporalmente la agudeza visual, pero no soluciona el problema de base de la ambliopía, ni tampoco otros problemas originados por la ambliopía, como la visión tridimensional. Y, además, produce un efecto no deseado: Cuando a un niño en edad de aprendizaje de la lectoescritura le restamos eficacia visual al taparle su ojo sano, le estamos condenando a ralentizar su ritmo de aprendizaje. Estamos creando un nuevo problema.

Alternativas al parche

La terapia visual se ha demostrado eficaz para el tratamiento de la ambliopía. Existe una diferencia en los niveles de eficacia en función de si el tratamiento se basa en la realización de ejercicios en casa, o bien en la consulta. La dificultad que supone para los profesionales el seguimiento de las pautas prescritas en casa causa una disminución de la eficacia.

En cualquier caso, lo que hacemos es prescribir tratamientos que abordan las diferentes consecuencias de la ambliopía. Además de la agudeza visual, abordamos el procesamiento visual, los movimientos oculares y la coordinación ojo-mano. Son parámetros que es necesario tener en cuenta a la hora de evaluar el progreso de rehabilitación de la visión binocular. Se trata, pues, de enfocar de forma integral el tratamiento.

Las nuevas tecnologías, el uso de nuevas herramientas como la realidad virtual para los tratamientos de la ambliopía, han supuesto un avance importante. 

En conclusión, apostamos por un modelo integral de rehabilitación, cuya eficacia, si lo hacemos bien, es muy superior al parche tradicional.

Para saber más:

Curso: Evaluación y tratamiento optométrico de la Ambliopía

Libro: Estrabismo y ojo vajo, de Pilar Vergara

Web: The VisionHelp Blog (en inglés)

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