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Regalos de Navidad: Atención a las pantallas

Con la llegada de la Navidad debemos llamar otra vez la atención sobre los efectos nocivos que provoca el uso prolongado de las pantallas. Especialmente importante es advertir sobre los efectos que provocan en niños y adolescentes. 

Sin entrar en el fondo del debate abierto en la sociedad sobre si deben prohibirse o limitarse en los centros de enseñanza, lo que es evidente es que su uso afecta a la salud visual y son una gran causa de la aparición de la miopía.

Las pantallas son un factor nuevo que contribuye a un preocupante crecimiento de la miopía entre la población, especialmente los jóvenes. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha declarado oficialmente la miopía como pandemia, aunque sí ha advertido sobre el aumento de la prevalencia de la miopía en todo el mundo, y ha señalado que esta condición podría convertirse en una pandemia en el futuro.

En 2019, la OMS publicó el primer Informe mundial sobre la visión, en el que se estima que la prevalencia de la miopía en el mundo alcanzará el 50% para 2050. Son datos recogidos antes de la aparición de la pandemia. El confinamiento cambió muchos hábitos sociales, que nos hizo más dependientes de las pantallas. 

El aumento de la prevalencia de la miopía se debe a una serie de factores, entre los que se incluyen el aumento del tiempo que se pasa en espacios interiores, el uso de dispositivos electrónicos y la exposición excesiva a la luz artificial.

La miopía es una condición ocular que afecta la capacidad de ver objetos lejanos con claridad. Se produce cuando el globo ocular es demasiado largo o la córnea es demasiado curva, lo que hace que la luz se enfoque delante de la retina en lugar de sobre ella.

Los niños y jóvenes son especialmente propensos a desarrollar miopía, y los estudios han demostrado que la miopía severa puede aumentar el riesgo de glaucoma, cataratas y desprendimiento de retina. Su prevención es, pues, importante.

La OMS está trabajando para desarrollar estrategias para prevenir y tratar la miopía. Estas estrategias incluyen aumentar la concienciación sobre la miopía, promover la actividad física al aire libre, limitar el tiempo que se pasa en espacios interiores y advertir sobre el uso excesivo de pantallas, entre otras medidas.

En otros artículos ya llamamos la atención sobre los efectos cognitivos de un exceso en el uso de pantallas. Debemos tener claro que una buena visión es clave para un buen desarrollo y para un buen aprendizaje, y la miopía supone un obstáculo a la hora de alcanzar estos objetivos.

¿Significa esto que debemos erradicar las pantallas de nuestras vidas? Ni mucho menos. Las pantallas nos permiten acceder a la información de una manera rápida y cómoda. De lo que se trata es de hacer un uso racional de ellas.

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