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El sexto sentido: Cuestión de equilibrio

A la lista que todos hemos aprendido de los cinco sentidos, habría que añadir un sexto. A la serie que forman el gusto, el tacto, el olfato, el oído y la vista, deberíamos incluir el equilibrio.

Hay que decir que tiene una cierta lógica que no esté en la lista de los sentidos, porqué en el equilibrio intervienen algunos de los sentidos básicos, los que están en la lista de los cinco: La vista, el oído y el tacto son elementos que intervienen en el equilibrio. De hecho, hablamos de sistema vestibular, es decir, de todos los elementos que permiten que nuestro cuerpo se mantenga en equlibrio. El sistema vestibular permite la capacidad de movernos en el espacio en coherencia con el entorno. A partir de la información que percibimos por los sentidos (en especial, la vista, el oído y el tacto), nuestro cerebro trabaja para interpretarla y actuar en consecuencia. Equilibrio y movimiento se relacionan con el tono muscular, la percepción visual y espacial y el lenguaje auditivo. 

A edades tempranas, el movimiento es clave para desarrollar las conexiones cerebrales que permiten el desarrollo de nuestro cerebro. Sin movimiento, pues, no hay aprendizaje. Esta es la razón por lo que es tan importante la psicomotricidad como herramienta educativa con los más pequeños. Lo que hacemos es enseñar al cerebro a interpretar la información sensorial que recibe para generar el movimiento adecuado.

Estas son las razones por las que es necesaria una buena salud visual y de un correcto procesamiento de la información visual. Algunas disfunciones visuales afectan al equilibrio y al movimiento y, por lo tanto, al aprendizaje. Y lo mismo podemos decir de las disfunciones auditivas. La Terapia Visual trabaja mucho con ejercicios de movimiento que ayudan a mejorar el procesamiento de la información visual, clave en el equilibrio.

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