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Relación entre autismo y visión: El papel de la optometría

autismo y visión

Autismo y Visión

La práctica clínica nos permite a los optometristas tratar a pacientes con problemas de aprendizaje especiales, como los que han sido diagnosticados del Trastorno del Espectro Autista (TEA). Tratar a estos pacientes implica conocer a sus familias, que suelen ser luchadoras y resilientes, que no paran en su camino hacia la búsqueda de mejoras de su hijo.

Una de las características que presentan las personas diagnosticadas de TEA es la dificultad que tienen para procesar y responder a la información que les llega desde sus sentidos, entre ellos, el de la vista. Entre las personas con autismo existe un mayor porcentaje de problemas visuales que entre la población general. Aunque hay que remarcar que estos síntomas no son los mismos en todas las personas con TEA, sí que podemos describir algunos de los problemas más comunes que presentan.

De entrada, se detectan problemas refractivos (miopía, hipermetropía, astigmatismo), que podemos solucionar con el uso de gafas. También presentan a menudo problemas de alineación ocular que dificultan la percepción de la profundidad, la visión en 3D. La presencia de estrabismos o de ambliopía es bastante común también entre la población autista.

Otras anomalías visuales que presentan son un movimiento involuntario de los ojos (nistagmo), una focalización del campo visual (son capaces de ver detalles, pero tienen un ángulo de visión muy estrecho que les dificulta la percepción del ambiente), una hipersensibilidad a la luz y, en general, mayores dificultades en la percepción visual.

Los estudios científicos que han tratado este tema permiten concluir que los individuos autistas pueden tener experiencias visuales únicas. Los problemas que presentan pueden provocar, por ejemplo, que no reconozcan las caras o las expresiones faciales. La reacción a determinados estímulos visuales (luces brillantes, patrones complejos…) es otra característica de las personas con TEA.

Existen diversos grados de autismo, que podemos definir como un trastorno que afecta a la interacción social, la comunicación y el comportamiento. Y no todos los afectados presentan los mismos síntomas.

La ciencia no ha fijado todavía las causas de esta relación entre autismo y visión, aunque lo podemos atribuir a factores genéticos y ambientales que pueden influir.

En nuestras consultas realizamos una completa evaluación de la visión para poder diseñar un tratamiento de terapia visual que tendrá como objetivo ayuda a las personas con TEA a superar los problemas causados por las disfunciones visuales. Esta evaluación variará según los niveles individuales de desarrollo emocional y físico (cada persona es un mundo). A partir de aquí, el tratamiento tratará de organizar el espacio visual, ganar estabilidad en la visión periférica, mejorar la coordinación ocular y mejorar el procesamiento de la información visual. Algo que supone una mejora en la calidad de vida de quien lo padece.