Yves Castaing

Osteópata

“La lateralidad no es solo escribir con la mano derecha o la izquierda”

Yves Castaing es osteópata. Y aunque a priori parece que la osteopatía y la optometría parecen disciplinas distantes, no es así. A menudo, optometristas y osteópatas colaboran en el marco de algún tratamiento multidisciplinar para abordar problemas que tienen que ver con el aprendizaje. Un ejemplo son los trastornos de lateralidad, en los que los osteópatas tienen un papel importante a la hora de prevenirlos, y también para su tratamiento en determinados casos. Esta circunstancia explica la presencia de un osteópata en el próximo curso que organiza el Aula de Formación sobre lateralidad.

En esta entrevista, Yves Castaing cuenta la relación entre la osteopatía y la lateralidad.

¿Cómo relacionamos osteopatía y lateralidad?

La relación directa empieza con un recién nacido, ya que en osteopatía trabajamos mucho con el recién nacido. Es el momento en que pocos profesionales pueden hacer algo. Si hay una asimetría craneal, por ejemplo, el pediatra te dice que hay que esperar a ver cómo evoluciona. Sin embargo, los padres ven que el niño tiene una deformación craneal, una plagiocefalia, por ejemplo (la plagiocefalia es una deformidad craneal que consiste en un aplanamiento parcial de la parte trasera de la cabeza). El osteópata ve en ello una asimetría a nivel del cerebro. Y como el cerebro está formado por dos hemisferios simétricos, esta plagiocefalia lo que hace es deformar este cerebro, de modo que si no se trata dará problemas en el futuro. A partir de los dos meses y hasta los dos años, el osteópata puede controlar y modificar la forma del cráneo óseo para cambiar la forma de los dos hemisferios cerebrales. Y como los hemisferios contienen las zonas que contienen la base de los sentidos (la vista, el oído, el lenguaje…), haciendo este trabajo preventivo podemos influir sobre la lateralidad derecha o izquierda. Pero no solo eso: Cuando hablamos de lateralidad no hablamos únicamente de derecha e izquierda. Hablamos bajo un prisma ortogonal, es decir: hablamos de derecha e izquierda, pero también de arriba, abajo, adelante, atrás…La ortogonalidad es, pues, lo más importante.

De modo que vuestro trabajo influye en la percepción del espacio…

Así es. A partir de la construcción de la ortogonalidad el niño va a construir sus cinco sentidos (audición, visión, tacto, gusto y olfato) en función de su concepción del espacio. Eso es, primero debe orientarse en el espacio-tiempo, y después debe orientarse a nivel emocional. A partir de la ortogonalidad y de los cinco sentidos el niño va a construir su lateralidad.

¿El trabajo del osteópata es principalmente, preventivo?

Sí. Podemos trabajar cuando no existen síntomas visibles y los podemos detectar. Podemos ver si existen asimetrías de movimiento, o durante las etapas del desarrollo de la psicomotricidad (cuando el niño ya puede ponerse boca abajo, cuando empieza a gatear, cuando empieza a sentarse, cuando se pone de pie…). Si no detectamos un problema de lateralidad real, siempre podemos hacer prevención.

¿Siempre con niños tan peqeños?

También podemos trabajar más allá de los cinco años. A más edad crece el riesgo de lesiones que afectan a la lateralidad. Lesiones deportivas, por ejemplo. Una lesión puede provocar una dominancia de un hemisferio sobre el otro… Con los optometristas trabajamos los elementos dominantes (la mano, el ojo, el pie, el oído…), de modo que sean congruentes entre ellos. Los osteópatas esto lo podemos valorar y diseñar un tratamiento vegetativo a nivel craneal, por ejemplo.

Así pues, en un tratamiento multidisciplinar para solucionar trastornos de lateralidad, el papel del osteópata es importante…

Es así. Todo trabajo multidisciplinar necesita de varios profesionales. Un médico pediatra detecta si existe o no un problema médico importante, y según sea la causa del trastorno puede orientar el caso hacia un tratamiento optométrico, o de terapia auditiva, o aconsejar un logopeda… El osteópata interviene cuando existe un problema estructural.

Además, debemos tener claro que no hablamos únicamente de problemas en niños. En adultos (un deportista, por ejemplo) también pueden existir trastornos de lateralidad. La lateralidad no es solo escribir con la mano derecha o la izquierda. Puede haber un problema de lateralidad afectiva por la dominancia de un hemisferio sobre el otro… Es un concepto muy abierto. No se trata solo de problemas con el lápiz o la pizarra. Es un tema mucho más sutil.

¿Y qué hace un osteópata cuando le llega un caso?

Puede ser que el trastorno lo detectemos nosotros, o puede que nos llegue un paciente derivado por otro profesional, que nos trae un informe muy completo de diagnóstico, de los ejercicios que ha realizado, si ha habido algún problema de desarrollo psicomotor, si existe un problema de reflejo primitivo..

La estrategia depende del problema. Puede haber una asimetría craneal, o una desviación de columna… Son problemas que pueden tener consecuencias importantes, como algún trastorno psicomotor, o la presencia de la columna desviada, o una escoliosis vertebral… Una escoliosis, por ejemplo, significa que a nivel craneal hay una desviación membranosa. Investigamos el cráneo y podemos detectar una desviación de las membranas craneales, que están colocadas de un modo que afecta al eje hormonal del cerebro, que forman el hipotálamo, la hipófisis… Y es muy importante que esta zona esté centrada y equilibrada. Empezamos con un trabajo craneal y después con un trabajo más estructural, con la columna vertebral y de las articulaciones periféricas. Buscamos obtener un impacto para reequilibrar la base del cráneo y el tronco cerebral.

¿La osteopatía es suficientemente conocida en España?

Yo diría que no, por la lucha corporativa. En cambio, en Francia y en general en los países anglosajones está muy reconocida, con estudios de calidad, con más de 6 mil horas lectivas, mientras que en España esto no ocurre, desafortunadamente. Los estudios duran como mucho 1500 horas. Pero estamos avanzando y cada vez hay mejores osteópatas en España. Son los pacientes los que reconocen a los buenos terapeutas.

Fíjate que con la optometría ocurre al revés. En España se ha desarrollado y es reconocida, mientras en Francia prácticamente no existe, cuando es una cosa fantástica. Y en Francia cuesta mucho encontrar un optometrista, porqué está completamente bloqueado por el sistema.

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